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martes, 13 de abril de 2010

El asesoramiento psicopedagógico y la colaboración entre la familia y el centro educativo.

El sistema educativo es básico y determinante para el desarrollo de las sociedades modernas y complementa la función educativa de la familia. Pero para que esto suceda realmente deben coordinarse y colaborar la familia y la escuela.

El psicopedagogo puede ejercer un papel importante en la creación y mejora del clima relacional de escuela y familia. Desde su formación puede aportar elementos para la reflexión y evolución, su intervención puede ayudar a establecer una relación rica y constructiva con las familias de los estudiantes y favorecer actitudes y vías adecuadas de relación y colaboración con ellas.

Condiciones necesarias en la relación familia-escuela.

Confianza mutua: es importante intentar respetar y comprender a los padres para posteriormente ofrecer orientación y colaboración y para ayudarles y animarles a dar lo mejor de sí mismos.

Orientación positiva: destacar los aspectos positivos por encima de los negativos, buscar puntos de apoyo que poseen tanto en la familia como en el maestro para potenciarlos y practicarlos.

Consenso de metas entre entornos: es necesario que el alumno se dé cuenta y perciba la colaboración y buena comunicación de una manera concreta y continuada a partir de las entrevistas y reuniones entre los profesores y familia.

Cuando se establece una buena comunicación entre escuela y familia a menudo se trata de familias que entienden y valoran el papel educativo de la escuela y colaboran activamente en la educación escolar de sus hijos.

Creciente equilibrio de poderes: se trata de potenciar una mayor frecuencia y calidad de las comunicaciones entre el hogar y la escuela, más información en cada uno de los entornos con respecto al otro, pero siempre cuidando que esas interconexiones no reduzcan la motivación y la capacidad de las personas que se relacionan con el niño directamente para actuar con autonomía y responsabilidad.

Los celos, las rivalidades, la mala comunicación entre adultos, sentimientos de desvalorización y confusión pueden traducirse en actitudes negativas por parte de los profesores hacia el niño que tiene dificultades.
El papel del psicopedagogo en la relación familia-escuela.

Características:
Debe intentar mantener la neutralidad entre los dos sistemas mencionados, entre la escuela y familia, manteniendo un respeto real y al mismo tiempo explícito y manifiesto sobre sus respectivos valores, creencias y manera de hacer, puede ayudar a los distintos miembros de los dos sistemas a ponerse en el punto de vista del otro, a comprender otras perspectivas para poder colaborar y entender su situación.
Ayudar a destacar y valorar las actitudes y aspectos positivos de los sistemas y las personas por encima de los negativos, manteniendo un rol de mediador en la resolución y mejora de esas necesidades conflictivas.
Debe ir encaminada a conseguir la participación activa de todos los miembros de los dos sistemas para intentar mejorar y cambiar la situación disfuncional, evitando intervenciones exclusivamente destinadas a buscar las causas que generan culpabilidad y muy a menudo paralización de los pocos recursos disponibles.

Contenidos y estrategias de intervención.

Nivel de las concepciones e ideas acerca de los respectivos roles: la responsabilidad, principalmente de los profesores del centro, de crear una buena relación con las familias que inician su relación con el centro educativo; y posteriormente cuidarla, par conseguir una mayor colaboración y entendimiento.

Establecer canales de comunicación fluidos y positivos:
Reuniones para explicar el proyecto educativo del centro a los padres o su concreción en un curso escolar.
Informaciones escritas, folletos explicativos sobre las normas del centro u otras cuestiones.
Entrevistas diversas con las familias.
Compartir diversas actividades; fiestas, salidas, talleres…

La relación del psicopedagogo con las familias: entrevistas con los padres, charlas que realiza sobre temas psicoeducativos o las reuniones con grupos de padres, etc. Dentro de las entrevista hay que pedir la información necesaria para que se pueda comprender la situación. Es conveniente adoptar un modelo de entrevista en cuestiones que regularmente se plantea para que se pueda valorar mejor las respuestas y actitudes que dada familia plantea.
Preguntas para una primera entrevista.

¿Cuál es el problema? ¿Cuál es la situación que le preocupa?
Iniciar una relación con una familia que viene preocupada por algún motivo que nosotros no conocemos o que conocemos a partir de otra persona. Es importante que la familia pueda aportar su visión de la situación y explicar si se siente preocupada y por qué.

¿Quién es el que tiene un problema?
Cada miembro de la familia debe poder responder a esta pregunta. De esta manera se puede observar dónde se sitúa el problema.

¿Quién está más preocupado? ¿Alguien de la familia piensa que esto no es un problema?
Para ver las cercanías o alianzas del sistema familiar.

¿Por qué eso es un problema? ¿Para quién? ¿Qué consecuencias conlleva para los distintos miembros de la familia o para los miembros de la escuela?
Se trata de ver qué situaciones o reacciones se desarrollan a partir del comportamiento disruptivo del niño, cuáles son los posibles beneficios del síntoma para él o para el sistema familiar, qué dinámicas se crean en la familia o en la escuela que provocan que le comportamiento disfuncional se perpetúe y que se generen determinadas retroacciones que satisfacen las necesidades del niño o del mismo sistema familiar o escolar.

¿Desde cuándo sucede? ¿Desde cuándo eso es un problema?
Se provoca la colaboración y participación de los distintos miembros de la familia par que recuerden hechos significativos que puedan tener alguna relación con el origen del conflicto.

¿Con qué frecuencia se presenta esta situación? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién reacciona? ¿De qué modo? ¿Qué hacen los distintos miembros del sistema mientras se da esta situación? ¿E inmediatamente antes? ¿Y después? ¿Cómo termina?
Frecuencia con que se produce la situación o conflicto. Se trata de explorar también las distintas acciones, intervenciones y reacciones de los distintos miembros del sistema o de los sistemas, familia-escuela, que se relacionan con la situación conflictiva.

¿Qué motivos, razones o explicaciones se plantea la familia en relación con la situación? ¿A qué piensan que es debido?
Sus argumentos pueden ayudar al psicopedagogo a comprender mejor la situación y el estilo y peculiaridad de su sistema familiar, sus valores, grado de empatía, creencias y el clima relacional y cultural.

¿Qué soluciones ha intentado? ¿Qué cosas han probado? ¿Por cuánto tiempo? ¿Quién las propuso?
Se conoce la capacidad de cambio y respuesta del sistema familiar.

¿Qué considerarían una mejoría de la situación? ¿Cómo se sentirían satisfechos? ¿Con qué se conformarían?
A partir de aquí se intenta plantear objetivos posibles y mínimos, situar las posibilidades de cambio en función del problema manifestado y evitar expectativas demasiado altas sobre la mejora de la situación.

Al final de esta primera entrevista se intenta concretar acuerdos a cerca de la continuidad de la relación y del tipo de colaboración que nosotros vamos a ofrecer según la situación que se plantee.

Este tipo de entrevista es para atender situaciones conflictivas, no debe aplicarse con familias que requieren modelos alternativos o adaptados.
Monereo C., citado por Sibaja L, 2010.

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